Hoy en la Universidad Iberoamericana fuimos testigos de lo que realmente pasa con la democracia de nuestro país. El candidato presidencial con más “oportunidad” de ganar las elecciones el próximo primero de julio se presentó a dialogar con los alumnos.
En la carrera de comunicación desde hace…
Dicen que las cosas llegan cuando menos las esperas,
inclusive que llegan justo cuando estás con todas tus
certezas -si es que estas existen- de saber qué es lo
que tienes que hacer y a qué debes atender…
Llegas a mí sin previo aviso.
Te metes en mi café
te ríes con mis amigos
te dejas seducir… me seduces.
Te vuelves parte de mi vida,
te vuelves parte de mis sueños,
te haces mi sueño…
Sé que dudas, yo a veces lo hago, pero te veo..
te veo, luego te miro… y después de tomarte tu tiempo
relajadamente y sin prisas, te das el tiempo
de mirarme. De mirarme de verdad, de mirarme sin
reservas. De cuestionarme, de confrontarme…
Me desarmas, sé que sigues dudando… a veces das un
paso para atrás, luego regresas y me besas.. me besas
tan cerca que no dejas espacio para mis dudas…
Me encantas, quiero viajar, quiero vivir, quiero
explorar, quiero tener otra vez esa curiosidad que
despiertas inexplicablemente, irreverentemente y con
mucha fuerza… cambias mi vida, cambias mis planes,
cambias mi atención.
Hace ya tiempo que nadie tocaba mi corazón. Y no lo
digo metaforicamente. tienes mi corazón, mis sueños
y mis sonrisas… te los regalé hace algunos días
y me da miedo. Trato de no sentirlo, pero claro
que me asusta saberme vulnerable. Saber que existe la
posibilidad de que en un abrir y cerrar de ojos,
me extirpes el corazón, haciendo un regadero de sangre
por todo el piso para luego de manera sigiolosa y
aleatoria irte.
Pero hoy decido no pensar en esa posibilidad, la única
que tengo como certeza… un día no estarás conmigo
habrá razones suficientes; alguien más, el tiempo, yo
decidiendo que no te quiero cerca, la muerte…
Y da igual, cualquier cosa que suceda entre hoy y ese
día la disfruto. La sonrío. La vivo.

Heme aquí, cual buen Bukowski, sin palabras, con mucho aliento alcohólico y sin ganas. Hoy siento ganas de hacer un honor a alguien que falta. ¿Es difícil la falta? ¿Cómo es que se nota habiendo tantas personas? Me sería complicado el hacerme de la vista gorda y decir que ella no falta. Hay muchas cervezas sin destapar, hay caballos sin montar, hay chistes sin contar; y si los contaran; no tendrían sentido; ahí es donde falta ella.
Ella está tranquila, tan tranquila como siempre. Tan tranquila que me da miedo. Sabe que las cosas pudieran haber sido distintas, y sin embargo, ella es la única que mantiene la cordura de saber donde se encuentra. ¿Me preguntas a mí? No sé dónde está, y no habría nada que me detuviera de preguntárselo si las cosas fueran de otra manera… ¿Qué si la extraño? Definitivamente respondería que no. Ella no está para extrañarse, está presente. Más presente que nunca. ¿Alguien se atreve a preguntar cómo es que ella se encuentra mucho más presente que mi lector? Es sencillo, ella está antes que toda esta parvada de palabras que duelen por su ausencia.
¿Qué es la ausencia? ¿No estar? ¿Malestar? Tú sabes que siempre estás en mi boca, y, bueno, si fuera sólo en la mía… todo sería como una caries; y eso se corrige en un chasquido del tiempo. Me pregunté por una vez más allá; más allá de tu propia existencia; y lo siento: ya no es solo tuya; Ahora es mía también. Lo que te pasa, me pasa. Lo que te duele también.
Hoy me faltas. Hoy no estás aquí y, lo que me duele, no es la presencia, sino tu actitud frente a la vida –lo que eso sea- . Me da coraje que estás ahí… derritiéndote mientras a mi me pasa igual por ti. Hoy me faltas y mucho. No soy la misma si tú no te paseas frente a mí en un caballo desconocido.

Galaxy song

Llevo varios días dándole vueltas a una idea. Una idea que estaba ahí, pero que no tenía palabras, que la sentía y que la respiraba cuando en ocasiones, pero no se quedaba, que no se fijaba en mi ser. Ya que soy una mujer que anda del tingo al tango, resulta que me inscribí a un simposio. Y buena mi sorpresa, que sin mucho saber a qué iba, me encuentro con un alguien difuminando esos límites de una figura -representante de lo que creo saber-.
La palabra que me queda revoloteando es complejidad. Que somos un entramado de movimiento dentro de un mismo territorio, medio ambiente, espacio, tiempo, situación, contexto, estado de vida, o como el lector más guste de llamarle. Que no existimos en ningún momento si no es a partir del referente de nuestro conjunto de elementos que nos dan el sentido justo para estar donde y desde damos constancia de vida. Que si algo se modifica, todos nos modificamos, que si algo va en pos de un bien genuino colectivo, también mi existencia singular lo hace. Me hace diferente y singular el día de hoy tener esta idea, pero también me hace parte de lo común con todo lo demás. Me invita a dejar de un lado estas metáforas de la objetividad que prevalecen como parte del pensamiento de la humanidad, para tratar de ir más allá, y no sólo a partir de desmantelar, de abstraer los principios universales del paradigma (cualquiera que sea este) para criticarlo desde su independencia, si esta es que existiera, con su colectivo original.
Me hace cuestionarme sobre mi relación con Todo. Para plantearme una existencia distinta; una que reconoce al otro como parte indispensable de mí. Para tratar de vislumbrar una vida fuera de la polaridad, de la abstracción, del bien y del mal, de los antónimos del discurso en el que nací. Para ser más cuidadosa con mi lenguaje, por tanto con mis acciones, con mis afecciones, mis emociones, mis ideas y mi espiritualidad. Para tratar de dejar de escindir la existencia buscando explicaciones únicas, y abrazar esa complejidad donde todas las posturas no son más que eso: posturas, perspectivas y creencias. Me invita a reconocer mis propias, ya no para rebatirlas contra mí misma y mis yoes internos y locos, algunas veces carentes de sentido, pero divertidos, y otras moralizantes desgastantes, pero correctos. A aceptarme desde mis múltiples acepciones y mis distintos estados mentales y situacionales que han hecho de mi esencia en ocasiones algo de mal gusto, genial, intolerante, loco, audaz, creativo… ¿cómo seguir en una lucha encarnizada cuando ya no persigo un objetivo? Cuando mi único objetivo se convierte el medio. En palabras de Spinoza “la alegría no es el premio a la virtud, sino la virtud misma”.